De Alfonso a toda la Comunidad Educativa

Alfonso se despide de todos nosotros con una carta muy emotiva.

No ha querido pasar la oportunidad de poder dar las gracias a toda la Comunidad Educativa por todos estos años en el centro y por todas las muestras de afecto y cariño que ha recibido durante este curso y a lo largo de su vida laboral en el CEIP Obispo Blanco Nájera. (Leer más)

 

Después de 39 años dedicados a la docencia, ha llegado el momento cerrar la etapa más maravillosa de mi vida y dejar espacio a nuevas ideas y proyectos que sigan haciendo del colegio un corazón que emane felicidad, convivencia y conocimiento a todo el barrio.

Cuando llegué a Logroño hace casi cuatro décadas, el Colegio Obispo Blanco Nájera era un centro joven que asomaba tímido en un barrio que estiraba la ciudad hacia el Este y en el que se instalaban familias que confiaron en la escuela pública para acometer una tarea tan exigente como la educación de sus hijos. 36 años después, de los que 30 he sido director del centro, solo mi memoria puede dar buena cuenta de todas las andanzas que han definido todos estos años, con sus momentos buenos y los malos, con las épocas de gozo, pero también con otras de tensión y abatimiento, que han ido constituyendo un complejo equilibrio.

Con todo ello, quiero aseguraros que ha merecido la pena; que si es a la felicidad aquello a lo que aspiramos en la vida, yo la he encontrado en este noble trabajo que es la docencia y sirviendo en este colegio, tan próximo que lo puedo llamar hogar; que la vocación por enseñar siempre residió en mí, pero que todos y cada uno de los alumnos y alumnas que han pasado por el colegio han contribuido a que ame este cometido que ahora dejo, con enorme tristeza, pero con la conciencia serena y henchido del orgullo por los resultados obtenidos.

Sólo vosotros, padres y madres, conocéis la indescriptible sensación de satisfacción que recorre vuestro cuerpo cuando veis a vuestros hijos e hijas crecer, madurar, aprender, soñar y, en una palabra: vivir. Ahora imaginen esa sensación multiplicada por tantas y tantas generaciones de alumnos a los que junto a profesionales de incalculable valor y bondad he tratado de educar y guiar en el aprendizaje y en la vida.

Ahora dejo paso a una nueva generación de maestros que mantendrán los principios y valores que han definido a este colegio y a este barrio que crece, madura y cambia, pero que no olvida las señas de identidad que lo han caracterizado durante este tiempo.

Si hay algo que he aprendido en estos años es que la enseñanza es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo y que el aprendizaje es la aventura más grande en la que sus hijos se embarcarán jamás. Aprovéchenla y vívanla.

Os doy las gracias por confiar en este proyecto y en mi persona y os encomiendo que sigáis ejerciendo una labor activa y colaboradora con el nuevo equipo directivo y que les hagáis sentir tan queridos como me he sentido yo todos estos años.

Sin más dilación, me despido. Recibid un afectuoso abrazo. Hasta siempre.

 

Logroño 21 de junio de 2019          

Alfonso Ruiz Rodrigo

Director